| El
viento tiene su origen último en
el Sol, ya que se origina por el diferente
calentamiento de las distintas zonas de
la atmósfera, dando lugar a masas
de aire de diferente densidad, lo que hace
descender a las más densas y elevarse
a las más ligeras. Sobre el movimiento
de los vientos también influye el
movimiento de rotación de la Tierra
y la configuración de la orografía
de la superficie.
El viento es una fuente de energía
natural, renovable y no contaminante. La
generación de electricidad a partir
del viento no produce gases tóxicos,
ni contribuye al efecto invernadero ni a
la lluvia ácida. No origina productos
secundarios peligrosos como radiación
ionizante ni residuos radiactivos. Cada
Kilovatio hora de electricidad generada
por la energía éolica, en
lugar de carbón, evita la emisión
de aproximadamente un kilogramo de dióxido
de carbono a la atmósfera si se hubiera
generado en una central térmica de
gas o carbón.
Los campos de aerogeneradores han experimentado
un espectacular crecimiento en los últimos
años, quedándoles aún
un importante recorrido en gran parte del
mundo.
No obstante existen algunas afecciones
provocadas por la energía eólica
que tienen efectos localizados y reversibles,
los cuales se pueden superar mediante soluciones
técnicas. Algunas de las posibles
afecciones de los proyectos eólicos
en el medio ambiente pueden ser:
- Impacto sobre la flora y posible erosión
del terreno, efectos sobre la avifauna,
impacto visual, ruido...
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